sábado, 16 de enero de 2016

Día 2906 (7 años, 11 meses y 13 días)


Las estrellas brillando en el cielo, la luna creciendo y emanando su dulce luz, vibrando en emociones y el viento, el protagonista de la noche esparciendo hojas por los aires. Me subo al colectivo que al contrario de mí, estaba vacío y yo en cambio llena de recuerdos y cosas que no paraban de revolotear y alborotar mi interior.
La música me acompaña y el viaje transcurre lento, como cada una de esas imágenes mentales que no me querían soltar... Y es que la melancolía y las limitaciones que me he impuesto no son tan buenos amigos. De todos modos, me acompañan en el recorrido.
Lo sentía cual avalancha y todo el amor que estaba anestesiado comenzó a rebrotar en mi, y por más que intentara correrme la velocidad de éste es superior y de todos modos iba a terminar por enterrarme.
A pesar de todo, era aquello lo que debía pasarme, y aunque no comprenda el por qué, el hecho de aceptarlo y dejarlo ser aún sigue siendo la mejor de las opciones. La trampa se encontraba en que aún inmersa en él, amando con todas mis fuerzas, envuelta entre sedas perfumadas de rosas y naturaleza no podía expresarlo. Simplemente me inundó y allí me quedé con el agua hasta el cuello, sin poder hacer más que esperar...Que la corriente baje. Imposible en tiempos de tormentas.
Mientras tanto, cada vez estaba más cerca de casa, me hubiese gustado teletransportarme hacia ella pero inevitablemente el ser una basta y simple humana te condiciona macabra y terrenalmente a que si bien la mente puede irse hacia un sin fin universos distantes, el cuerpo siempre reaparece en el lugar en que se quedó. Me reía de mi misma, tomar las cosas con gracia termina sintiéndose mejor que andar renegando... Seré humana pero aún así poco convencional. La queja ya forma gran parte del mundo de muchas personas, para mi espero cosas mejores.
Y cómo serán las vueltas de la vida, que entre tanto murmullo sentimental, sucedió lo que sucedió.
Maldije mis cinco sentidos, sobre todo el del olfato. Una llamarada de recuerdos, de pasiones incontrolables resucitaron entre mis sesos, Alguien subió al colectivo y trae consigo el perfume del amor. SU PERFUME...
Morí cientos de veces. Las memorias me asesinaron simultánea y ferozmente. Y me reí nuevamente de mí, y de las cosas que surgen desde el plano mental. Inevitable y letal memoria olfativa, me dije.
Y me bajé antes del colectivo, me bajé a dos cuadras de su casa. (Sí, ya sé estoy loca)... Pero tan sólo necesitaba pasar por ahí, y ver la puerta, la puerta cerrada. Pero al menos caminar los mismos pasos que él aunque fuese algo tan idiota de mi parte. Mientras caminaba me cantaba Cerati en los oídos y yo empalagada me deslizaba por la calle.
 (Alma, era el tema que sonaba en mis orejas, y al llegar resonaba esta frase:
"Desperdigados por fantasías 
lo que querías 
no tiene fin. 
Suave estar... 
Hola! siempre te encuentro..."

Y mi corazón latía desquiciadamente, pensé que me atravesaría y se quedaría ahí en su entrada, esperando a que... Bueno, fuera reconocido, porque tal vez, y sólo tal vez así como existe la memoria olfativa exista la memoria álmica.
Claramente se quedó conmigo, porque yo soy lo único que tengo, y me fui riéndome, llena de recuerdos, desparramando mi amor por sus alrededores con la certeza de que las almas una vez que se encuentran, nunca desandarán los mismos rumbos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario