Como heroína que corre entre mis venas, vas invadiendo cada parte de mi ser. Quiero otra dosis, necesito de tu mano en la mía, sentir el roce de nuestros labios y la calidez de un abrazo que, espero sea interminable. No puedo esperar, no quiero...ya no existe ni la más mínima voluntad en ninguna parte de mi mente. Inevitablemente te convertiste en mi droga. Adicta, eso soy. Una adicta incapaz de abstenerse a tu persona.
Simplemente me volaste la cabeza, te adueñaste de mi alma y ya no hay vuelta atrás. Sólo te necesito para seguir existiendo. Me volvería loca si no estuvieses. Sí, todo está fuera de control, y estoy demasiado sumergida en vos, perdida en un mar de amor. Quiero seguir perdida por siempre y que te pierdas en mí, juntos hasta el resto de nuestras vidas y llegue el momento en que ya no nos dé más el corazón de latir tan acelerado por lo que sentimos. Hasta el final. Vos en mí, yo en vos; porque sos mi droga: una droga y de las
duras...pero la mejor (y sólo para mí)
jueves, 11 de marzo de 2010
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