martes, 9 de febrero de 2016

Día 2920, La cueva del subconsciente

La lluvia me acompaña en esta noche de calor, en que el cielo se está viniendo abajo después de siglos sin llover. Los siglos que yo sigo pensando en él y en todo lo que me gustaría decirle. Lo que contaré sucedió hace dos semanas atrás.
Ese viernes yo dormía, me sentía pésimo, el calor no se aguantaba y yo no soportaba ni la temperatura ni a mi misma.
Tuve una racha de sueños intensísimos, que me dejaban más dudas que certezas, y miedos, muchos pero muchos miedos... Pero ese viernes, la batalla tenía que concretarse.
Me desperté con más preguntas que respuestas, igual que cada vez que soñaba con su presencia. Me confundía y me atormetaba el encontrarlo en el plano astral, porque siempre sucedían cosas que me dejaban en claro lo mal que se sentía. La diferencia es que ésta vez además de las incertidumbres un gran nudo invadía mi interior, extendiéndose desde mi útero hasta mi plexo solar, quitándome el aire y otorgándome una gran sensación de nervios.
En mi cabeza resonaban las siguientes palabras... "No puedo más, necesito saber qué está pasando con él, necesito dejar de soñar y regresar a la realidad de una vez por todas."
Suena el teléfono... Y agradecí que fuera mi gran amiga. No se si será que estamos telepáticamente conectadas, pero de alguna manera ella recibió la alerta de que yo necesitaba ayuda en ese entonces, y le conté lo que me había pasado. Mientras le decía cada sensación crecía cada vez más, era como una bola de energía que estaba a punto de explotar dentro de mi. Entonces ambas, brujas de la luz, intuitivas hasta la médula, yo escuchando y asintiendo con la cabeza mientras su voz me hablaba en el teléfono, comprendí que realmente el momento había llegado y que así mi vida no podría continuar mucho más tiempo.
Lo que ella me dijo fue sincero, crucial (para mi) pero no podía negar que tenía razón. Tenía que dejarme de hinchar las pelotas, como bien diría yo, y hacerme cargo de lo que estaba pasando; y no sólo eso sino más bien tomar algún tipo de acción frente a todo esto porque sería lo mejor para mi. A fin de cuentas yo no tenía paz desde hacía siete meses en que cada noche lo recibía en sueños, y si bien para mi era reconfortante encontrarlo al menos en esos planos tan sútiles lo más difícil era despertar, y encontrarme con una millonada de significados que siempre decían lo mismo: AQUÍ HAY ALGO QUE NO ESTÁ BIEN. ESTÁN AMBOS SUFRIENDO POR ALGO MUY PROFUNDO, Y ESTO SE DEBE TERMINAR DE UNA VEZ POR TODAS.
Quizás si no hubiese sido la bruja que soy, quizás si no supiera las cosas que sé, entre ellas la interpretación de sueños, todo hubiese quedado en eso, en un simple sueño repetitivo que no me estaba diciendo nada, pero las cosas no eran para nada de esa forma, y los mensajes eran más claros. La que no estaba clara era yo, que ante esas interpretaciones me consumía en mi fuego interior, guardándome para mi aquella información. Y quizás esa fue la razón por la que esto se extendió durante tanto tiempo.
Dicen que cuando uno tiene un sueño y este es premonitorio, este se cumple a los días siguientes y de no ser así hay un lapso de tiempo entre haberlo tenido de seis o siete meses para que este se lleve a la realidad.
El primero de mis sueños fue el más magnífico y al mismo tiempo extraño de todos, por su contenido y por su claridad. Brevemente lo contaré...

#### Era de día, y yo me estaba yendo de vacaciones a un campo, que era la casa de mi abuelo, con hermosos árboles y un gran parque para relajar y apreciar la magia de la naturaleza. Todo era igual que en la realidad, a excepción de una gran pileta de natación la cual estaba llena de personas. Al llegar saludo a mi abuelo y dejo mi equipaje, lo primero que quería hacer era tirarme a nadar en esa hermosa piscina. Y eso hice, pasé gran parte del sueño nadando en el agua fresca, recibiendo en mi cuerpo la luz del sol, mientras que el tumulto de gente estaba también recibiendo sus rayos, y otros nadando. Al frenar de nadar, entre todas las personas que allí estaban, reconozco SU cara, sus ojos, y ahí automáticamente salgo del agua para acercarme a él. Mientras yo caminaba el venía hacia mi, y nos detenemos a hablar un buen tiempo (no recuerdo de qué, pero si sé que la conversación fue extensa). Al rato se acerca a nosotros mi abuelo, y me dice que ya había llegado el momento de irme, mirándome fijamente a los ojos y con mi equipaje en la mano. Entonces yo, saco de mi bolso las llaves de mi casa, y las sostengo en mi mano mientras le pregunto : ¡¿Vas a volver?! A lo que él responde sin dudar "Sí, voy a volver". Entonces le doy las llaves y me dirijo hacia la entrada en donde me esperaba una camioneta.... y DESPIERTO. #####

Si esta teoría de sueños era acertada, entonces era el tiempo de un acercamiento. Y no era casual que yo estuviese sintiendo esa bola energética maníaco-nerviosa que me estaba apuñalando por dentro.
El consejo de mi amiga fue sabihondo, ella me dijo que debía tomar el coraje y el valor suficiente para dejar de temer al rechazo, que si bien las cosas entre nosotros no habían terminado bien, todo fue una gran mentira por parte de terceras personas que no quisieron que siguiéramos juntos, por sus egoístas razones, y que eso debía dejarlo ir, y hacerme cargo de mi situación y de las visiones que había tenido desde hacía tanto tiempo. Porque el tiempo seguía transcurriendo y entre más lo dejara pasar, más daño íbamos a recibir.
Me miré en el espejo, me dediqué una franca sonrisa, respiré profundo y me convencí de que yo era más fuerte que todo el daño que nos habían hecho... (Y en especial a él. porque estas terceras personas son parte de su familia). Me di una ducha, me arreglé como si fuera el último día de mi vida y salí de mi casa con destino a la de él, a jugármela con todo lo que tenía, que era nada, tan sólo premonciones y muchas dudas, pero sin esos miedos y dejando de pensar en el qué dirán de los demás.
Al llegar tomé otra bocanada de respiración, y mientras que mi ego me decía que era mejor que me acobardara mi corazón contraatacó diciéndole que cerrara el culo. Y yo entre medio de estos dos gigantes que se estaban peleando dentro mio.
Golpeé. Y no pasó nada. Golpeé otra vez, y nada de nada.
Me fui a la ventana de su habitación que da a la calle, y escuchaba la televisión y sus ronquidos.
Él también dormía como yo lo estaba haciendo tan sólo hace media hora atrás. Entonces me pregunté si él también estaba soñando conmigo... Probablemente si, pero eso nunca lo he de saber.
 Lo llamé, le golpeé la ventana, pero nada dio resultado. Me llené los pulmones de su aroma, de esos perfumes que son únicos de cada persona, y me fui suspirando a mi casa.................
La batalla la había ganado mi corazón, de una vez por todas, en que venció a mi mente y a todas sus artimañas de boicotearme frente a lo más hermoso y sincero que me otorgó alguna vez la vida.
Pero si bien había sido valiente de mi parte, la guerra aún no termina....